viernes, 22 de agosto de 2014

52 de cada 100 candidatos tras el voto son mujeres



Expertos y activistas consideran que el número de 753 mujeres candidatas marca un “hecho histórico” en Bolivia. Las aspirantes a diputadas, senadoras y, en tres casos, a la Vicepresidencia, mantendrán la paridad sólo si la gente así lo decide el 12 de octubre próximo.

Carla Hannover / La Paz 

Esther Chui Sázari, Rosa Álvarez Choquetupa y Virginia Paucara están en carrera. Por ahora son nombres solamente para la mayor parte de los votantes, pero su historia podría cambiar si ellas cambian, con sus acciones, la forma de hace política. Chui es candidata a senadora por el Beni del Partido Verde de Bolivia; Álvarez aspira a ser diputada uninominal en Oruro por el Movimiento Al Socialismo, y Paucara confía en ser diputada uninominal en La Paz por el Movimiento Sin Miedo.
Junto a ellas, otras 750 mujeres bolivianasforman parte de las listas de candidatas de los cinco partidos políticos que se disputarán la elección el próximo 12 de octubre. Con su presencia, estas mujeres han logrado equilibrar, al menos cuantitativamente, la balanza electoral del país como nunca antes en la historia de la democracia boliviana. Sus nombres están registrados en la página de la campaña “Paridad es ahora”, que llevan adelante Oxfam y la Coordinadora de la Mujer.
“Se trata de una campaña que es producto de más de 20 años de trabajo de organizaciones que promueven los derechos de las mujeres en Bolivia”, resume Pablo Andrés Rivero, responsable de campañas en Oxfam, quien explica que hasta la década pasada poco se podía hablar de una verdadera representación de las mujeres en la política del país.
“Sin duda, éste es un paso importante”, afirma. “En las elecciones de 1980 hubo dos candidatas  para cargos en el Congreso. Hoy son más de 700 mujeres inscritas en las listas de candidatos”. La campaña “Paridad es ahora” trabaja desde junio en la socialización de la norma del Régimen Electoral con partidos políticos y organizaciones sociales. “Buscamos que se cumpla el criterio de paridad y alternancia en las listas de sus candidatos”.
Desde el lanzamiento de la campaña se ha organizado vigilias simbólicas con miras a que los partidos cumplan con la nominación de candidatos en igualdad de género. “Los partidos se han dado cuenta de que esta acción afirmativa hacia la paridad les representa una oportunidad. Por otro lado, de no cumplir la norma había la posibilidad de inhabilitar las listas”.
Según datos del Tribunal Supremo Electoral, este año 753 mujeres fueron inscritas como candidatas, de cara a las elecciones de octubre, para ocupar un puesto en la Asamblea Legislativa. De ellas, 382 son titulares. “Es un hecho histórico en nuestra joven democracia, ahora sí las mujeres competimos en mejores condiciones”, dijo el 14 de julio Mónica Novillo, representante de la Coordinadora de la Mujer, luego de una intensa vigilia para asegurar que las disposiciones sobre paridad y alternancia sean cumplidas por los partidos políticos, se lee en la página de la campaña “Paridad es ahora”.
Este año, por primera vez en nuestra historia, tres de cinco fuerzas políticas han postulado mujeres a la Vicepresidencia. Del total de candidaturas titulares inscritas en las listas electorales, 52% son mujeres. “El partido Unidad Demócrata (UD) presentó mujeres encabezando las listas de senaturías en cinco departamentos, mientras que en el Movimiento Al Socialismo (MAS) ninguna mujer encabeza estas listas”, se reporta.

El voto decidirá la paridad
Para Rivero, ésta es la primera de una serie de batallas que se deben conquistar en el terreno político, pues el hecho de que se haya cumplido la norma no necesariamente garantiza la calidad del legislador. “Ésta la definen los votantes y los partidos”.
Si bien el número de mujeres candidatas ha aumentado, esto no es garantía de que se vaya a tener un 50% de representantes mujeres en la Asamblea. “Ésa es una elección de la ciudadanía. La norma no pone cuotas a la representación, así que es muy probable que tengamos menos mujeres en la Asamblea como también exista la posibilidad de que tengamos más”.
Queda pendiente la  lucha contra el acoso y violencia política hacia las mujeres, problemas que según Rivero están muy vigentes en la Asamblea y otras instancias públicas. “Si bien se tiene una  Ley contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres, ésta no tiene recursos serios para su implementación, por lo que continúan los abusos explícitos registrados en la Asamblea sin que nadie haga nada. No porque tengamos la ley se ha resuelto el problema, la idea es avanzar afirmativamente hasta superar estos problemas”, advierte.

Bolivianas en la política
La primera mujer en ejercer un cargo de poder en el Estado fue Alcira Espinoza, que se ocupó de la cartera de Trabajo en la presidencia de Luis Adolfo Siles Salinas, en 1969, se lee en el artículo “La participación de las mujeres en la política boliviana”, del diario La Razón. Desde entonces, se tardó más de 140 años para tener nuevamente una ministra en el Poder Ejecutivo.

La primera mujer que presidió una cámara legislativa fue la emenerrista Lidia Gueiler Tejada, en 1979, quien luego llegó a ser presidenta de la nación, aunque no llegó a ejercer a causa de un golpe de estado. Después de ella se tuvo que esperar a 2002, año en el que “la exsenadora por Oruro, Mirtha Quevedo, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), fue presidenta de la Cámara Alta en la última gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003)”, se lee en el artículo. 
Wilma Velasco, presidenta del Tribunal Supremo Electoral, realizó un estudio en el que muestra que "la exclusión de las mujeres del poder político fue una constante en la historia de la democracia". Según su trabajo, el primer antecedente de participación femenina en los procesos electorales data de 1947, cuando sólo las mujeres que sabían leer y escribir podían sufragar y ser electas en cargos municipales.

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