lunes, 1 de septiembre de 2014

Homenaje en Santa Cruz a Mary Lou Williams, genia del jazz



 

En el marco del Festi Jazz la Orquesta Sinfónica Juvenil de Santa Cruz de la Sierra rinde homenaje a una de las grandes genias del jazz Mary Lou Williams los días 11, 12 y 13 de septiembre en la Casa de La Cultura, bajo la dirección de Boris Vásquez, destacado músico boliviano. En el piano estará el pianista cubano Elia Villafranca, uno de los grandes exponentes de la nueva vanguardia de compositores y directores de orquesta, ganador reciente de dos premios Grammy.


Patricia Flores Palacios, comunicadora y feminista queer


Mary Lou Williams fue una extraordinaria jazzista afroamericana nacida en 1910, niña prodigio, eximia pianista, compositora y arreglista, mentora y profesora de músicos de jazz de la talla de Thelonious Monk, Charlie Parker, Miles Davis, Tadd Dameron y Dizzy Gillespie, entre otras históricas figuras. A lo largo de casi 60 años de carrera, Williams dejó un legado de centenares de composiciones que evidencian su talento vanguardista y que enriquecieron las vertientes musicales del jazz, bebop, swing o blues y anticiparon las sonoridades del rock & roll y el free jazz.

A sus tempranos seis años sus padres concentraron su formación en la música clásica y luego ella adoptaría las vertientes del jazz, con tan sólo 15 años debutaría junto a Duke Ellington deslumbrando con su talento a la comunidad jazzera de la época. Un año después contraería matrimonio con otro músico destacado, el saxofonista John Williams, de quien tomaría el apellido.

A los 19 años, Mary Lou junto a su esposo ingresan a la banda de otro eximio músico de jazz: Andy Kirk, y con esta conformación la pianista despegaría su virtuosismo hasta consolidarse  como extraordinaria arreglista y alma máter de la orquesta, dotando a la música y a sus propias composiciones con arreglos de concepción modernista, anticipándose a las corrientes que surgirían décadas después.

La historia destaca que durante los 12 años que estuvo junto a Andy Kirk, Mary Lou Williams fue el mayor talento instrumentista femenino del jazz, y su estilo contribuyó a tender puentes entre géneros musicales como el swing y el jazz moderno, dando paso también al advenimiento del bebop.

Simultáneamente, Mary Lou compuso obras para músicos que ya brillaban en la escena jazzística, como Jimie Lunceford, Louis Armstrong, Earl Hines, Tommy Dorsey y Benny Goodman. Más adelante, en 1942, fundó su propio grupo junto con su segundo marido, el trompetista Harold Baker.  Posteriormente, integraría nuevamente la  orquesta de Duke Ellington, para quien también escribió arreglos, entre ellos la famosa adaptación de Blues Skies: Trumpet no End, un clásico del género. 

En 1944, Williams afianzó al bebop con una serie de grabaciones en trío con Bill Coleman y Al Hall. Un año después resplandecería espectacularmente con la suite titulada Zodiac, obra conformada por doce movimientos, inspirada en los signos zodiacales y en sus amigos e influencias musicales entrañables. La obra inicialmente fue grabada para trío y posteriormente adaptada para orquesta sinfónica.

En 1946, gracias a su éxito como solista formó un grupo exclusivamente de mujeres instrumentistas para desplegar su genio creativo en diversos escenarios de Norteamérica y Europa deslumbrando a sus audiencias, sin dejar empero de componer y escribir arreglos para músicos de su país.

Con la llegada de los años 50 concentró su  vida a la religión y se dedicó a causas benéficas. Pese a la trayectoria descrita, su legado, con una velocidad pasmosa, se invisibilizó en los anales de la historia. Las referencias a sus avances estéticos en el jazz, su trabajo como arreglista o sus propuestas de evolución e innovación quedaron oscurecidas. Algunos especialistas aseguran que esto se debe a su protagonismo en las estructuras musicales  y no detrás de un micrófono, como divas del jazz: Bessie Smith, Billy Holliday, Sarah Vaughan o Ella Fitzgerald.

Altruismo

Sin embargo, al relativo olvido, los músicos de jazz transitarían por las sendas abiertas por el genio creativo y vanguardista de Mary Lou Williams, aunque sin reconocer su maternidad. Para entonces, Williams abrió una fundación para ayudar a los músicos necesitados, afrodescendientes en su mayoría, pobres y niños desamparados.

En 1963, Dizzy Gillespie, con la ayuda de otros grandes del jazz, la convenció para que retorne a la música. Ese año compuso Black Christ of the Andes (El Cristo Negro de los Andes), obra inspirada en la vida de San Martín de Porres. En esta propuesta musical, la compositora imprime sus convicciones religiosas teniendo como telón de fondo al gospel ensamblado a conmovedoras propuestas de jazz y blues. Esta composición hoy está disponible en la red.
Posteriormente, en la misma línea, continuó escribiendo y orquestando otras obras. También hizo su History of Jazz para piano solo. En 1968 vio la luz su segunda misa: Mess for the Lenten Season que fue representada durante una larga temporada en New York. Ese éxito de la obra fue interpretada también en Roma, en una de las basílicas mayores de esa capital. El Vaticano le encargaría expresamente una tercera misa  conocida como Mary Lou's Mess, estrenada en 1970 en la Universidad de Columbia, Nueva York, y representada más tarde por un coro de niños en la catedral de Saint Patrick.

En los últimos años de su vida, Mary Lou se dedicó a la docencia musical  en Carolina del Norte. También reanudó su actividad discográfica y tuvo una exitosa presentación en el Festival de Montreux en 1978.

Tres años después, con algo más de 70 años, murió por un cáncer. A inicios del siglo XXI, su legado fue recuperado por el Instituto de Estudios de Jazz y la Fundación Mary Lou Williams, creada para la educación del jazz. A esta Fundación, la compositora donó más de 200 cajas de documentos personales, manuscritos musicales, grabaciones, fotografías, álbumes de recortes y otros recuerdos. Este material está a disposición del público, gracias al trabajo  de los mismos especialistas que organizaron el archivo de Duke Ellington. Este gran músico decía precisamente que Mary Lou Williams era perpetuamente contemporánea y que su música conservaba  un estándar de calidad atemporal.

Y en el marco del Festi Jazz se rinde un homenaje a esta extraordinaria genia del jazz junto al pianista Elio Villafranca, la Orquesta Sinfónica Juvenil, dirigida por Boris Vásquez en un evento imperdible, porque recordar el legado de genias como Mary Lou Williams ¡es también un acto de justicia!





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