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domingo, 19 de octubre de 2014

Circo El Tapeque afronta semana decisiva para permanecer en sus instalaciones

El circo El Tapeque, un proyecto educativo y artístico que trabaja desde hace cinco años en Cochabamba, tiene enfrente una semana decisiva para definir su permanencia en sus actuales instalaciones de la zona norte de la ciudad o, en su caso, buscar un nuevo lugar para seguir trabajando.
Para este miércoles 21 está prevista una audiencia ante el Concejo Municipal de Cochabamba, en la que los representantes de El Tapeque darán cuenta de sus argumentos para seguir en su carpa localizada en la OTB Cantarrana. De no obtener una respuesta favorable a su solicitud, la alternativa sería que se les conceda otra área del municipio para seguir funcionando sin mayores interrupciones ni obstáculos.
El Tapeque recibió la semana pasada una notificación de la Comuna Tunari del municipio para desalojar la carpa que ocupa en la avenida Villarroel, dentro de la jurisdicción de la OTB Cantarrana, pese a existir un convenio entre el barrio y el proyecto para ocupar el espacio hasta 2018. La Comuna Tunari aduce que El Tapeque debe abandonar sus instalaciones, por hallarse en una franja de seguridad de una torrentera próxima a la carpa, lo que prohíbe la norma. A la dirigencia del barrio le urge desalojar al circo para hacer mejoras sobre una extensa área verde del barrio, parte de la cual ocupa El Tapeque.

El circo
La demanda de la dirigencia barrial y de la Comuna Tunari (a la que pertenece la OTB Cantarrana), que data de hace ya casi medio año, ha puesto en jaque a El Tapeque, un proyecto que, desde su nacimiento, ha montado más de 380 espectáculos, ha recibido a más de 25 mil espectadores y ha formado en diferentes disciplinas artísticas a otras tantas personas (en especial niños, adolescentes y jóvenes), muchas de ellas en situación de riesgo.
A decir del director de El Tapeque, Edson Quesada, el proyecto ha tenido también un impacto particular sobre la población de la OTB Cantarrana, habiendo recibido a más de 350 menores que han sido formados en sus talleres (llegando a formar parte de sus elencos) y a unas 150 familias del barrio que han disfrutado de sus espectáculos. (Para conocer más sobre El Tapeque, presiona aquí.)
En virtud de estos favorables resultados, Quesada dice no entender la resolución de la dirigencia de la OTB para hacerles desalojar sus actuales instalaciones.
Aclara que de las dos a tres hectáreas sobre las que el barrio pretende hacer mejoras, El Tapeque apenas ocupa 180 metros cuadrados, razón por la que, en su criterio, no debería haber mayores obstáculos para su permanencia en el lugar.

La norma
En contrapartida, el asesor legal de la Comuna Tunari, Carlos Baena, recuerda en que la Ley 482 de Gobiernos Municipales establece, en su artículo 31, que son bienes municipales de dominio público “plazas, parques, bosques declarados públicos, áreas protegidas municipales y otras áreas verdes”, así como “ríos hasta veinticinco (25) metros a cada lado del borde de máxima crecida, riachuelos, torrenteras y quebradas con sus lechos, aires y taludes hasta su coronamiento”. (Puede leer la citada ley en el siguiente enlace.)
Siguiendo esta norma, se establece que instalaciones de El Tapeque se hallan a menos 25 metros de una torrentera y, adicionalmente, dentro de un área verde proyectada, lo que hace ilegal su funcionamiento, puntualiza Baena, para quien el funcionamiento del circo a tan pocos metros de una torrentera (menos de 10, aproximadamente) trae consigo riesgos sobre la seguridad de las personas que trabajan y asisten al circo, en caso de, por ejemplo, registrarse una lluvia muy intensa.
El abogado sostiene que el convenio suscrito en 2009 entre la OTB y El Tapeque no tiene mayor valor legal, por el que se le permite ocupar su actual sede hasta 2018, debido a que no cuenta con el aval correspondiente del Gobierno municipal de Cercado (Cochabamba).
Baena aclara que no hay ningún afán de perjudicar las labores del circo ni de poner en tela de juicio la labor educativa y social del proyecto, sino solo de hacer respetar la norma. De ahí que están que la Comuna Tunari y la Alcaldía estarían dispuestas a colaborarles para encontrar un nuevo espacio para su recinto. De hecho, en días pasados, al menos cuatro OTB de Cercado manifestaron su interés de que el Tapeque se traslade a sus respectivas jurisdicciones.
Entretanto, las muestras de apoyo y solidaridad hacia El Tapeque se multiplican. Su carpa -donde las funciones y demás actividades continúan con regularidad pese a la notificación de desalojo- acogió la noche del sábado pasado una vigilia con velas encendidas de aquellas personas favorecidas y/o afines al proyecto.




miércoles, 15 de octubre de 2014


Oír e imaginar una película. Comienza el miniciclo de tres días de cine boliviano para no videntes en el CBA de Santa Cruz.


La experiencia ya se realizó en La Paz y Cochabamba. FOTO: Fabiola Gutiérrez
   


Fabiola Gutiérrez / Santa Cruz
El aroma de las pipocas inunda la sala de espera del cine y se oyen tímidos golpecitos de varas tanteando el piso acompañadas de indicaciones como: “Ahora vamos a girar a la izquierda y seguiremos recto”. Algunos asistentes apoyan su mano en el hombro o en el brazo de sus respectivos acompañantes, portan bastón blanco en mano y gafas, pero no las que son para ver sesiones en 3D: de cristales negros, son para personas no videntes o con dificultades de visión. La función de hoy está especialmente dirigida a ellos: comienza el miniciclo de tiflocine del Centro Boliviano Americano (CBA), que se realizará los días 14, 21 y 28 de octubre, y en el que se proyectan cintas bolivianas, pero de un modo muy particular.
La gente entra a la sala de proyección con pipocas y gaseosas a las que les han invitado los organizadores, las luces se apagan y salen los créditos de la película El día que murió el silencio, de Paolo Agazzi. Y entonces comienza lo peculiar de la sesión: las imágenes son descritas por una voz en off que ayuda a comprender la historia. Y funciona: pronto comienzan a escucharse las risas entre el público.
Así se "ve" la cinta:

GASTÓN. — Me voy ¡Que él haga mi papel!
NARRADOR. — Gastón se baja de la tarima, da un par de pasos y se lleva su saco. Se lo cuelga en el hombro izquierdo mientras avanza. Luego gira y mira a sus compañeros.
COMPAÑEROS. — ¡Aficionado!
NARRADOR. — Voltea otra vez y sigue caminando rápidamente. Se ve un grupo de niños corriendo. Gastón sale por una puerta de madera, avanza unos pasos hasta llegar a la calle, se detiene y se queda boquiabierto mirando lo que tiene en frente.
GASTÓN. — ¡Dios mío! ¡Qué mujer! ¿Qué hace aquí… en este fin del mundo?
NARRADOR. — Una mujer esbelta camina tomando de la mano a una niña, mira por un momento a Gastón, gira a la izquierda y continúa su paso.

Haga click aquí y luego cierre los ojos para oír otro fragmento de la película.

Una sociedad visual no inclusiva
Al terminar la película, miro la hora en mi celular y mi vecina, Casta Toledo, hace lo propio, pero ella aprieta un botón para que el suyo le diga qué hora es. No llego a leer los dígitos en mi teléfono y me quedo viéndola a ella y escuchando, sin querer, cómo le pregunta a su esposo, Armando Aguirre: “¿Lo que habla la voz es lo que está ahí? Hablaba de árboles verdes, el arroyo y tal. Era lo verdad, ¿no?”. Es profesora. Comenzó a perder la visión hace tres años pero sigue trabajando gracias a recursos de audio. “La película parece una novela, como si una persona estuviese narrando”, dice entusiasmado su marido. “El año pasado fuimos al Cinecenter, se escuchaban risas pero nosotros no sabíamos cómo estaban, no sabíamos nada. Es bueno ver películas así porque con todo lo que habla, ya uno se imagina qué pasa”.
Por lo que parece, hoy se ha cumplido la intención del evento que expresaba uno de los anfitriones del evento antes de la proyección: “Esperamos que puedan ver, mejor dicho, disfrutar, de esta película”,
Torpemente me despido de la pareja con un “nos vemos la próxima”. Ver, vernos y sus muchas variaciones no son la única muestra de que vivimos en una sociedad centrada en los videntes. “Se habla mucho de integración pero no la hay en nuestro país. Las personas con capacidades diferentes no tienen acceso generalmente a disfrutar de una película o a entretenimiento. Mucho menos o igual en el caso de trabajo, salud o movilidad urbana. Nosotros tratamos fomentar que haya esa integración”, explica Fabiola Chávez, ingeniera en sonido y representante de la productora SCAT, responsable de la primera producción de tiflocine a nivel nacional. Este primer miniciclo de tiflocine, denominado Franchesco Díaz Mariscal, ya se hizo en La Paz y Cochabamba y ahora se está cerrando en Santa Cruz.
Además de la integración, el tiflocine cultiva el poder de la imaginación: cada persona construye sus propios personajes y escenarios gracias a la mezcla del audio del ambiente de la escena y los comentarios de la voz en off.

Séptimo arte para todos


Las funciones son gratuitas y para todo tipo de público. FOTO: Fabiola Gutiérrez


“Me ha sorprendido gratamente. Alguna vez había escuchado la película en la flota y en otra ocasión, hace muchísimos años, me la compré en DVD, pero dependía de mis hermanos o de alguien que me cuente. Ya tenía una vaga idea de la película pero muchas cosas no me habían quedado nada claras. Ahora he recordado lo que había olvidado y, lo más importante, he logrado entender lo que me faltaba. Ahora sí he entendido la historia. Un gran trabajo, felicidades a la productora”, dice Alexander Chavarría, director departamental del Instituto Boliviano de la Ceguera en Santa Cruz (IBC).
“Nosotros queremos seguir creciendo, la idea es hacer más producciones bolivianas. Nos han pedido producciones para niños y ¿por qué no pensar en cine comercial con acento boliviano?”, explica Chávez. En SCAT se plantearon el desafío en 2013, se especializaron en audiodescripción tomando cursos por internet y en la producción de guión ya de forma presencial con Álvaro Manzano. Luego procedieron a la grabación, edición y mezcla de audio. “Sólo la producción nos llevó cuatro meses. Era la primera vez que lo hacíamos, así que hubo mucha prueba-error. Hacíamos un fragmento y llevábamos al IBC en La Paz para que ellos nos digan si estaba bien o mal. Entonces nos corregían. Hubo una participación bastante activa sobre todo de Edwin Hilaya, director departamental del IBC de La Paz", cuenta la ingeniera.
El ciclo continuará el martes 21 de octubre con Cuestión de fe y la presencia de su director, Marcos Loayza. El martes 28 será el turno de American Visa y también contará con la visita del creador de esta cinta, Juan Carlos Valdivia. Las funciones son gratuitas y están abiertas a todo público.


jueves, 9 de octubre de 2014

Totora celebró Festipiano 2014 en medio de nostalgia y promesas

Texto y fotos: Milton Caballero

Más allá de los tradicionales discursos de despedida y la interpretación de los pianistas destacados, el XI Festival Nacional de Piano (Festipiano), que se celebró en la población colonial de Totora (provincia Carrasco de Cochabamba) en días pasados, fue invadido, en su acto de clausura, por un aire nostálgico cuando el presidente del Comité Organizador del evento musical anunció su renuncia por causas de salud.
José Piti Novillo, totoreño y otrora periodista, estuvo a la cabeza del festival durante 11 años consecutivos. A manera de despedida, el comité que presidió entregó al Gobernador de Cochabamba, Edmundo Novillo (también totoreño), un libro lleno de firmas que solicita la donación de un piano de cola nuevo para el festival que se celebra en Totora anualmente. (Más información sobre Totora y su Festipiano aquí.)
Según el compositor y afinador de pianos Roberto Martínez, el piano de cola del municipio de Totora data de 1905 y muestra importantes signos de deterioro en los clavijeros, el block y las cuerdas, por lo que no debería usarse para las exigencias de un festival que, a la vez, es un concurso de piano.

Sin embargo, el ambiente festivo suspendido por la renuncia de José Novillo retornó cuando el Comité Organizador del Festipiano regaló un piano vertical pequeño a una adolescente totoreña que, a partir de ahora, será profesora de piano en esta localidad.
El compromiso del Gobernador de gestionar la dotación de un piano de cola ante el Gobierno central y de dos pianos verticales ante los patrocinadores del evento también entusiasmó al público, aunque se escucharon voces escépticas, como la que calificó el anuncio como “otra promesa electoral”.
En comparación con años anteriores, y como dice la canción oficial del Festipiano, “el festival crece, crece, …”, tanto en la  participación de músicos como la asistencia de público. Sin embargo, el gran reto para 2015 es conseguir que los comunarios que viven en las laderas del centro de Totora también participen del evento, tanto en los conciertos como las verbenas populares que se realizan en la plaza principal de esta localidad.

Otra tarea pendiente es ampliar la oferta hotelera y también está la necesidad del techado del escenario principal. Esta última asignatura se hizo aún más evidente debido a que, durante el acto de clausura del Festipiano 2014, el viento hizo caer cuatro tejas sobre la zona dispuesta para el público. Afortunadamente no se registraron heridos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Úteros ilegales, Mujeres Creando en la 31ª Bienal de São Paulo





Esther Argollo y María Galindo frente a su instalación.


En pleno ingreso al espacio que acoge a la Bienal de São Paulo, la obra del colectivo  boliviano Mujeres Creando recibe al público desde el 6 de septiembre. Úteros ilegales propone hablar del aborto.

Patricia Flores Palacios, periodista y feminista Queer


El 6 de septiembre arrancó la 31ª Bienal de São Paulo, de la que participa el colectivo boliviano Mujeres Creando y su obra “Úteros Ilegales” instalada en el privilegiado ingreso de un recorrido monumental de la infraestructura proyectada por el arquitecto Oscar Niemeyer (+) y en la que se ha instalado más de un centenar de obras de artistas de distintas partes del mundo. Se estima que más de medio millón de personas visitarán las muestras.


La 31ª Bienal lleva por título ¿Cómo hablar de las cosas que no existen? En ese contexto se presenta la obra elaborada por María Galindo y la novel artista Esther Argollo. Un espacio evoca un útero, mientras dos pantallas gigantes de televisión proyectan de manera continua el corto “úteros Ilegales”, con una ambientación para que las personas expresen sus opiniones o testimonios en torno del aborto, esa realidad que atraviesa a la mitad de la humanidad a la que no se quiere ver y de la que no se quiere hablar.

Antes de este evento cultural, María Galindo y Mujeres Creando han desarrollado una serie de acciones: grafitis, radio documental y callejera para testimoniar la cotidianidad de la comunidad boliviana en São Paolo, la presentación pública del libro “No se puede descolonizar sin despatriarcalizar” y una marcha contra la penalización del aborto.

Es la segunda vez que María participa de este importante evento artístico, el más destacado del continente, cuyo objetivo es el de indagar en la invocación poética de las capacidades del arte y su fuerza para reflexionar y actuar sobre la vida, el poder y las creencias

Según Galindo, aparte de que el montaje de la obra no ha sido fácil, “está quedando un espacio muy intenso; estamos en la puerta y ser parte del magnetismo de la Bienal es todo un privilegio, un espacio que muchos artistas de gran renombre han deseado, así que no podíamos pedir más”.
La Bienal de São Paulo se celebra cada dos años, fue creada para difundir el arte moderno de América Latina y en menos de una década se ha convertido en segunda Bienal de artes en importancia después de la de Venecia, a la fecha una de las principales exhibiciones del arte moderno latinoamericano.
Este año, los organizadores de la Bienal han sido interpelados por más de 55 participantes, incluidas Mujeres Creando, que se oponen al apoyo financiero israelí al principal evento artístico de Brasil, el que consideran es sólo una forma de lavarse la cara frente a los atropellos en Palestina.

 La inauguración de obra y Bienal el 6 de septiembre de 2014.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Suman las voces de artistas extranjeros residentes en el país que piden ser reconocidos en registro boliviano

Cinco artistas extranjeros, con residencia definitiva en el país, demandan a las autoridades viabilizar su inscripción el el Registro Plurinacional de Artistas,del Ministerio de Culturas. Tres de ellos, llevaron esta mañana su queja al Defensor del Pueblo. Culturas dice que analiza la posibilidad de viabilizar su inscripción en el sistema.
 Julie Marín, María Elena Filomeno y Marta Monzón llevan su queja ante la Dra. Griselda Sillerico, del Defensor del Pueblo FOTO: Milen Saavedra

Carla Hannover / La Paz
 Han pasado dos años desde la apertura del Registro Plurinacional de Artistas, que lleva adelante el Ministerio de Culturas, y desde entonces no hay respuesta para los artistas extranjeros, con residencia en el país, que han solicitado su inscripción en el sistema. “Poco o nada se ha hecho desde que intenté inscribirme en 2012”, señala la actriz y directora argentina Martha Monzón, quien reside más de 25 años en Bolivia y quien en 2012 intentó inscribirse en el sistema. 

Se suman las voces de los bailarines María Elena Filomeno y Sergio Valencia, la cantante Julie Marín y la actriz María Teresa Dal Pero, quienes al igual que Monzón no lograron inscribir sus nombres en el registro. “No somos los únicos, hay muchos más artistas que son extranjeros pero que vienen desarrollando su carrera en este país”, explica Filomeno, quien la tarde de ayer llevó su queja al Defensor del Pueblo, oficina que ha decidido analizar el tema y escuchar los reclamos de los creadores que enfrentan este problema. De hecho hoy por la mañana se llevó adelante una reunión con la abogada Griselda Sillerico.

“Es un registro que se contradice, pues el mismo Estado ya me ha reconocido al otorgarme el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa. Cuando les expliqué que toda mi carrera la he desarrollado en Bolivia en el Ministerio de Culturas me han dicho que hace dos años están intentando cambiar la norma pero no pasa nada. Tampoco me han dado otras opciones de solución”, agrega Filomeno, nacida en Perú, pero que radica en La Paz hace más de 10 años. 

El Registro Plurinacional de Artistas fue abierto por el Ministerio de Culturas el 13 de agosto del 2012 en La Paz. Se creó en cumplimiento al Decreto Supremo 1241 que reglamenta la Ley 2206, de Derechos de Autor. Este reglamento establece, entre otros beneficios, la liberación del pago de impuestos en la producción, difusión y presentación de espectáculos y actividades culturales de artistas bolivianos y establece la creación del registro de artistas. “La norma bajo la cual se creó el registro tiene una serie de contradicciones, pues en muchos otros casos soy tomado en cuenta como boliviano porque tengo una residencia definitiva en el país”, explicó el bailarín y coreógrafo Sergio Valencia. “Yo también necesito inscribirme en el registro, pues se vienen meses de intenso trabajo y no podré beneficiarme de la exención impositiva”, agregó. 

Tanto Valencia, de nacionalidad peruana, como la actriz María Teresa Dal Pero, de nacionalidad italiana, señalaron que se suman y apoyan la queja que Filomeno instauró en el Defensor del Pueblo. “Para vivir aquí como residente necesito obligatoriamente tener un carnet de extranjera. Como estoy obligada a tener ese carnet no puedo inscribirme en el registro de artistas”, indicó la actriz, que vive en Bolivia hace más de dos décadas. “Intenté inscribirme hace un par de meses, pero la respuesta fue la misma que a mis otros colegas. Es un poco injusto porque nosotros también estamos aportando con nuestro trabajo al país. La banda a la que pertenezco es boliviana. Pensé que este tema se iba a solucionar pronto”, señaló Marín, vocalista de la banda Ciudad Líquida, de nacionalidad chilena, pero con residencia en La Paz desde el 2003.



Culturas analiza la situación de los artistas extranjeros con residencia en el país
El Ministro de Culturas Pablo Groux señaló ayer que se está estudiando la posibilidad de promulgar una Resolución Ministerial que permita la inscripción de los artistas que no cuenten con nacionalidad boliviana al Registro Plurinacional de Artistas. “He solicitado una propuesta a la Dirección Jurídica y a partir de ello nosotros podremos poner una solución a este problema. Entendemos este requerimiento de los compañeros artistas, pues si bien no tienen la nacionalidad boliviana residen en el país y tienen un aporte artístico”, señaló.
Asimismo, indicó que se tienen inscritos artistas extranjeros que tramitaron su nacionalización y a la fecha gozan de los beneficios que permite el Registro Plurinacional de Artistas. “Estamos haciendo un estudio de legislación comparada con algunas normas, como las que establece la Cancillería o el Tribunal Supremo. Una vez con el documento, analizaremos si no existe ninguna dificultad. De ser así promulgaremos la Resolución Ministerial y los artistas  podrán inscribirse al registro”, indicó.